La dopamina real es la que surge del esfuerzo, la constancia y el logro verdadero, no la que se dispara por estímulos inmediatos como redes sociales o videojuegos.
¿Acaso no se siente más profunda la satisfacción después de terminar un libro, alcanzar una meta personal o ayudar a alguien sin esperar nada a cambio?.
Esa dopamina no engaña: construye autoestima, disciplina y sentido. A diferencia del placer fugaz de un “like”, la dopamina real se activa al entrenar, estudiar, trabajar con propósito o compartir tiempo valioso con quienes amamos. Es menos inmediata pero infinitamente más valiosa y duradera.
