La generación de cristal se refiere a los jóvenes percibidos como emocionalmente frágiles, fácilmente ofendidos y poco tolerantes a la crítica o al fracaso. ¿Estamos formando personas más sensibles o menos resilientes?
Criados en entornos sobreprotectores y con gran presencia digital, muchos evitan el conflicto y priorizan el bienestar emocional por sobre el debate. Por ejemplo, un comentario crítico en redes sociales puede causar angustia o bloqueo inmediato. Esta sensibilidad, aunque legítima, plantea desafíos en la convivencia y la libertad de expresión.
